En el actual estado de alarma en el que nos encontramos debido al COVID-19 pasamos las 24 horas del día en casa, y tenemos que organizarnos para repartir nuestro tiempo entre las horas que dedicamos a trabajar, a hacer las tareas del hogar, a jugar y estar con nuestros hijos y, por qué no, a relajarnos un poco leyendo o escuchando música…

En este artículo vamos a daros unas pautas para que el tiempo que dediquéis a trabajar, sea lo más productivo posible y podáis así dedicar más tiempo a vuestra familia…

1º/ Define tus objetivos enfocando esfuerzos:

  • Debes ser concreto al definir tu objetivo, obligándote a hacer una acción concreta para conseguirlo. Por ejemplo, si tu objetivo es mejorar tu inglés, debes ponerte como obligación leer cada día libros o artículos en inglés.

2º/ Prioriza actividades y tareas:

  • Diferencia entre tiempo disponible y tiempo necesario. Haz una estimación de cuánto tiempo te va a llevar hacer cada actividad, y valora qué postergar en caso de que no te diera tiempo a hacerlas todas.
  • Valora la importancia de la tarea para alcanzar tu objetivo, diferenciando entre tareas imprescindibles (te acerca a tu objetivo), accesorias (sólo las harás si te da tiempo, pues facilitan la consecución de tu objetivo) y prescindibles (puedes dejarla para tu tiempo de ocio)
  • Analiza la energía que requiere cada tarea, y procura hacer primero las que más tiempo te lleven y no dejar para el final las más duras, pues llegarás con menos energía y las harás con desgana.

3º/ Supera “ladrones” de tiempo (4 tipos):

  • Externos (no dependen de ti: llamada de teléfono…), internos (sí dependen de ti: desorden…), materiales (provocados por elementos materiales: teléfono, TV, e-mail…) y personales (provocados por personas: interrupciones, retrasos, mala información…)
  • Identifica cuáles son los que más te afectan, los que más te hacen perder el tiempo, y valora cuáles dependen de ti y cuáles no.
  • Cambia la manera de afrontar esas situaciones, buscando alternativas diferentes a lo que has hecho hasta ahora.
  • Supera la pereza y la desidia: evita retrasar las cosas y aumenta tu proactividad para mejorar tu rendimiento personal. Recuerda que, ser más eficiente depende de ti.

4º/ Actúa según tus objetivos y prioridades:

 

  • Controla tu estado de ánimo: desecha los pensamientos negativos y potencia estados positivos como la autoestima, el entusiasmo o la automotivación…
  • Sé flexible: supera el esfuerzo inicial y adáptate a las nuevas circunstancias, mirando siempre hacia adelante.
  • Céntrate en tu próximo objetivo y recuerda que para llegar al futuro deseado, debes recorrer primero el presente, y la mejor manera es comenzar por dar el primer paso.
  • Sé constante. Nada se consigue sin trabajo y esfuerzo: Evita excusas, supera los obstáculos y sigue adelante.