Está claro que nuestras mascotas son cada vez más importantes en nuestra sociedad, y por tanto debemos conseguir que la convivencia de nuestros vecinos con ellas sea lo más pacífica y agradable posible.
En España el número de mascotas en los hogares ha aumentado un 40% en los últimos cinco años. La soledad es uno de los principales motivos y es que, aunque parezca mentira, actualmente en nuestro país hay más animales de compañía que niños menores de 15 años…
En las comunidades de propietarios, estamos compartiendo cada día espacios comunescomo el ascensor, el portal, etc…y si bien no se puede prohibir la tenencia de animales a los propietarios, si podemos “acotar” su presencia de tres maneras: redactando unas normas internas de restricción de uso de zonas comunes (como por ejemplo las piscinas, parques infantiles o jardines), incluyendo dichas normas en los Estatutos de la Comunidad o bien mediante la aprobación de ciertos acuerdos en la Junta de propietarios.
En cualquier caso, debemos recordar que se trata de organizar de la mejor manera posible la convivencia con nuestros vecinos, para que todos podamos disfrutar tranquilamente de las zonas comunes de nuestra comunidad.
Es importante señalar que, además de estas normas internas de convivencia, los propietarios de mascotas siempre debemos respetar las leyes y normas municipales sobre la tenencia de animales de cada comunidad autónoma, que son en términos generales:
• Los animales domésticos dispondrán de un alojamiento adecuado a sus necesidades, y contarán con las atenciones precisas que garanticen la ausencia de riesgos higiénicos y sanitarios, tanto para el animal como para su entorno.
• Se adoptarán las medidas necesarias para evitar que los animales puedan infundir temor, suponer peligro o amenaza, u ocasionar molestias al resto de las personas.
• En el caso de animales calificados como potencialmente peligrosos, debemos contar con la licencia administrativa que autoriza su tenencia y el documento acreditativo de su inscripción en el Registro de Animales Potencialmente Peligrosos.
• El número de animales que puedan alojarse en cada domicilio o inmueble podrá limitarse por la autoridad municipal.
• En espacios públicos y privados de uso común los perros deberán circular obligatoriamente con correa.
• Los animales potencialmente peligrosos disponen de una normativa específica adicional que les obliga, entre otras cosas, a circular siempre sujetos con una correa de menos de 2 m. de longitud y con un bozal adecuado.

Si a pesar de todo lo anterior alguno de nuestros vecinos tiene una actitud negativa de convivencia respecto a su mascota, y hace caso omiso a los avisos de la Comunidad de Propietarios, siempre podemos acogernos al art 7.2 de la LPH como una actividad prohibida, dañosa o molesta: “Al propietario y al ocupante del piso o local no les está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas”

Si nuestra mascota es “uno más de la familia”, hagamos todo lo posible para que sea “un vecino más” dentro de nuestra Comunidad de Propietarios.